Son unidades de convivencia que intentan ofrecer al menor una vida en
todo semejante a la de cualquier niño de su edad con familia.
Los
hogares funcionales se instalan en viviendas normales de tipo clase
media, ubicadas en diferentes barrios de ciudades o pueblos. Nada en su
exterior, ni en su interior las diferencia de otras casas familiares. En
ellos conviven de 5 a 8 niños junto con los educadores responsables del
hogar que son los que comparten la experiencia de vida con los niños,
desde el compromiso y la solidaridad. Son casas mixtas, y en ellas no
hay discriminación en función de edad, sexo u origen de los niños,
procurando siempre que los hermanos vivan juntos para mantener sus
vínculos familiares.
La seguridad afectiva, que
procede esencialmente de la calidad emocional de su entorno, es la
condición principal de una evolución positiva del ser humano. Si esta no
queda convenientemente asegurada, el desarrollo del niño se ve
perturbado y puede llegar a comprometer su equilibrio ulterior.
Un
niño necesita un ambiente familiar que le acoja y le ayude a crecer en
todos los aspectos: biológico, educativo, económico, social, moral y
espiritual.
Los niños que viven en los hogares
funcionales carecen de un entorno familiar adecuado debido a diferentes
razones: orfandad, abandono, familias desestructuradas, inmigración sin
acompañamiento, u otras múltiples razones de tipo personal o social por
la que sus padres o familiares próximos no puedan o no quieren ejercer
su tutela, de modo temporal o de forma indefinida.
La
tutela de estos niños es pues, ejercida por el Estado, que en España
está transferida a las Comunidades Autónomas, y en otros países a
diversos organismos o instituciones oficiales: fiscalías del menor,
institutos de la infancia, etc. Son los gobiernos u organismos oficiales
los que en España corren principalmente con el mantenimiento de los
Hogares a través de ayudas y subvenciones, aunque siempre es necesaria y
positiva la colaboración de empresas y particulares en circunstancias
especiales o para complementar o mejorar la formación , actividades
lúdicas o de otro tipo de los menores acogidos.
En
otros países con economías menos fuertes el Estado del país no colabora
en el mantenimiento de los hogares o cuando lo hace, su aportación es
absolutamente insuficiente para hacer frente a las necesidades de los
menores, por lo que su mantenimiento sólo es posible a través de cuotas
de socios o padrinos, y donaciones de empresas, particulares o
instituciones privadas.
Los niños permanecen en los
hogares funcionales hasta que se diera el caso de que pudieran volver
con su familia biológica, sean acogidos o adoptados legalmente por otra
familia, o en la mayoría de los casos, cuado alcanzan la mayoría de
edad.
http://www.mensajerosdelapaz.com/quehacemos_infancia.php
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